Cátedra de Filosofía del Derecho

Tuesday, October 10, 2006

EUGENESIA



Carolina Pezo Ruiz
Filosofía del Derecho
Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales
Universidad de Concepción



Eugenesia: Término derivado del griego eu, bueno y genos, nacimiento, raza. Es el nombre que se le da al uso de la selección artificial para promover la mejora de las especies utilizando técnicas diversas, pero que se centran en la promoción de la reproducción de individuos con una característica genotípica/fenotípica deseable (eugenesia positiva) , y en la desanimación de la reproducción de aquellos individuos con características indeseables(eugenesia negativa).

La eugenesia es un término que se comenzó a utilizar en el siglo XIX por sir Francis Galton, un filósofo británico, primo de Darwin , quien lo definió como ciencia de mejorar los caracteres hereditarios no solo por apareamientos seleccionados, sino por cualquier otra influencia. Quien derivó su idea principal de la crianza de caballos de carrera, pensó que se podían crear mejores hombres como se pueden criar mejores caballos. Aplicado a seres humanos considera que entre la población algunos son dignos de tener hijos mientras que otros no. Bajo esta definición, toda intervención encaminada a la modificación de las características genéticas de la descendencia es eugenesia independientemente de que se origine por decisión individual o por coerción social.


DIVERSAS INTERPRETACIONES SOBRE EUGENESIA.

Muchos al pensar en la eugenesia se les viene a la mente el plan de Adolf Hitler quien buscaba crear la raza “superior”, crear un súper hombre y eliminar a los que se consideraban indeseables. El partido nazi al asumir al poder paso a controlar las organizaciones médicas y dictaminó que los estudiantes de medicina aprendieran prácticas eugenésicas. La esterilización forzosa se impuso por ley a las personas con enfermedades hereditarias.

Desde 1933 a 1939 se esterilizaron a 370.000 personas de las cuales solo el 37% dieron su consentimiento. Ante tales prácticas la Iglesia Católica reaccionó y ordenó que ningún juez católico integrase un tribunal en donde se iban a juzgar asuntos relacionados con la eugenesia, que los cirujanos católicos no participaran de prácticas eugenésicas y que los enfermos mentales que fueran católicos estuvieran exentos de la esterilización si se les internaba en centros a cuenta de sus familiares o de la iglesia.

Sin embargo hoy en día el termino eugenesia se asocia mas bien a una concepción económica, muy distinta de la eugenesia social existente en la primera mitad del siglo XX.

En los últimos años se ha abierto un debate de gran magnitud en países de todo el mundo. La cuestión estriba en el uso de la célula madre humana para fines médicos.

La célula madre es aquella que se encuentra en un estado muy diferenciado capaz de producir otras células más especializadas. Una célula madre cuando se divide es capaz de generar una célula igual a sí misma y otra diferente, especializada cuando esa división sea necesaria.

Estas células madres que se diferencian para convertirse en células específicas, tejidos, órganos durante el proceso de desarrollo del feto.

Hace algunos años los científicos aislaron estas células, y hoy en dia las investigaciones están enfocadas a buscar repuestos para el cuerpo y solución a enfermedades humanas tales como el alzheimer, parkinson, apoplejías, infartos, regeneración de la médula espinal, cancer entre otras.

La pregunta que cabe hacernos ahora es ¿ a quien deberíamos confiar el poder de controlar el proceso de producción?. El estudio de la célula madre nos coloca una vez más frente a la perspectiva de crear una sociedad eugénesica en el siglo XXI.

El problema moral estriba en que hay solo dos formas de obtener una célula madre: A partir de embriones o de los individuos después de nacer .

De ambas posibilidades lo más controvertida es la primera, a partir de embriones, señalando que es esta la que ha tenido mejores resultados.

Hay tres formas de obtener células madres a travéz de los embriones:

Utilizar embriones descartados que sobran de los procedimientos de fertilización in vitro.

Crear embriones en una placa Petri de cultivo utilizando espermatozoides y óvulos donados.

Clonar un embrión humano a partir de una célula humana adulta.

Mientras los jefes de estado y los parlamentarios se enfrentan a la cada vez más intensa disputa entre los defensores del derecho a la vida y los investigadores, se desarrolla una cuestión mucho más amenazadora para la sociedad. Los científicos estadounidenses y británicos, y las empresas de biotecnología están utilizando la tecnología embrionaria y de la célula madre para desarrollar una versión comercial de “un mundo feliz”. Las empresas privadas están decididas a ejercer el control sobre lo que algunos denominan la última frontera humana: el diseño y fabricación de embriones, células, tejidos y órganos. Hasta la fecha muy pocos son los gobiernos dispuestos a insinuar que se prohíba el financiamiento privado a ésta investigación. La consecuencia es que tal negativa dejaría la puerta abierta para la explotación comercial de embriones y estudio de la célula madre.

Dentro del concepto de eugenesia antes mencionado podemos diferenciar dos tipos de eugenesia: Eugenesia Positiva y la Eugenesia negativa.


EUGENESIA POSITIVA.

El concepto de eugenesia está lleno de paradojas; significando en su etimología buen engendramiento, suele traducirse en selección destructiva, y cuando se asocia al término “positiva” aumenta su carácter discutible, que cede en parte cuando se la presenta como “negativa”.

En efecto parece haber más partidarios de utilizar la eugenesia para evitar la aparición de caracteres negativos, como enfermedades de origen genético, que para fomentar la selección genética, la mejora de la especie o la determinación de caracteres que los progenitores o el estado consideren más positivos, como un sexo determinado –normalmente el masculino–, unas aptitudes, etc.

La llamada “eugenesia positiva” tiene severos detractores no sólo en lo que se refiere al procedimiento de lograrla, que en estos momentos se reduce de facto a la selección embrionaria y al aborto, sino en su propio sentido. En efecto, la legislación española, a través de estas dos prácticas parece haber aceptado la eugenesia negativa, pero la denominada positiva puede considerarse extraña a la indicación del aborto eugenésico y a la propia Ley de Reproducción Asistida.

El uso de medios técnicos para seleccionar características de los nascituri influye, a juicio de filósofos como Jürgen Habermas, en la libertad del futuro nacido, que es de facto predeterminado. Se producirían dos tipos de efectos: uno sobre el individuo cuando nazca y otros desde la perspectiva de la propia especie, sometida al vaivén de las modas o de experimentaciones de consecuencias imprevisibles sobre el equilibrio de los sexos, la variedad genética, la resistencia a futuras epidemias, etc. También es relevante considerar que lo que hacemos en la fase prenatal con los seres humanos más inermes influye en nuestra propia consideración sobre los hombres en cualquier etapa. Una sociedad de control de calidad sobre los nacimientos o de lógica productivista en la reproducción se ciega a la dignidad de la persona humana, es decir a la imposibilidad de cuantificar cada sujeto y a su no utilización como medio.

Si se recuerda, la máscara con la que se justificó la fecundación in vitro con transferencia de embriones fue el deseo de paternidad/maternidad en personas que de otra forma no podrían acceder a ello y en el hecho de que el nacido por este método era el hijo más deseado posible. Así se defendió la investigación con fines reproductivos y la selección embrionaria, más los efectos colaterales como el alto número de embriones sobrantes que se congelaban, situación a la que se ha querido poner remedio y que se agravará con la nueva política del Ministerio de Sanidad. Luego, la cuestión de las células troncales embrionarias, y su posible uso, primero en investigación y remotamente en terapia, está disparando las presiones para producir embriones como objetos que den lugar a las apetecidas células.

Siempre con un fin beneficente, nos enfrentamos ahora con un paso trascendental en esta evolución. Se trata de seleccionar embriones: sólo una mínima parte de los fecundados serán de hecho válidos, por sus características genéticas. La selección es claramente de eugenesia positiva, sólo que con un agravante más: las características se seleccionan por lo que conviene a un tercero, hasta el momento un hermano.

La Comisión Nacional de Reproducción Asistida, con amplia representación del sector productivo, ha aconsejado que se fecunden y seleccionen embriones que, al ser compatibles con un hermano ya nacido, puedan servir de donantes. Sólo falta que el Ministerio de Sanidad presente una propuesta jurídicamente viable, es decir que construya el pretexto que permita eludir la ley. En principio no parece haber nada objetable en que un hermano done a otro. Las objeciones se encuentran en que se produce un ser humano en función de otro, que se hace mediante una radical selección que provoca intencionadamente la destrucción de un número elevado de embriones y que a través de este procedimiento entramos de lleno en la eugenesia positiva en función del interés de un tercero. No tratamos de juzgar la intención de los padres sino el hecho que efectivamente se produce y el giro radical que se da a la ratio de la Ley de Reproducción Asistida.

LEGISLACIÓN CHILENA.

Actualmente se discute en el Senado una iniciativa legal que tiene por finalidad regular los principios jurídicos y éticos de las técnicas de fertilización asistida y establecer sanciones para quienes infrinjan sus disposiciones. El proyecto viene a complementar dicha iniciativa, desde una perspectiva estrictamente penal, sancionando la clonación, la elección cíe sexo, la mutación o hibridación, la fecundación post mortem, la ectogénesis y la transformación artificial de células reproductoras humanas, temas que nos llevan de inmediato también a estudiar la eugenesia y sus consecuencias.

Esto nos lleva a señalar un artículo contenido en este proyecto de ley y que lo siguiente:

ELECCIÓN DE SEXO

Artículo 2º.- Quien intente artificialmente fecundar un óvulo humano con un espermatozoide que haya sido elegido en función de su cromosoma sexual, será castigado con la pena de presidio menor en su grado medio a máximo.

Este articulo nos abre una ventana para entrar de lleno a regular sobre el tema

Tema que junto con regular la clonación del genoma humano, es imperioso que se regule pues, de lo contrario podríamos transgredir uno de los derechos fundamentales del hombre, como lo es la dignidad humana.


CONCLUSIÓN.

En consecuencia, la selección de embriones es una eugenesia positiva sobre la pareja de progenitores y negativa sobre casi la totalidad de sus embriones.

Para algunos se trata de un eugenismo enmascarado del espíritu democrático, que pretende mantener las distancias del totalitarismo, ligado para siempre al nazismo, pero que llega a considerar el embrión, por caridad, como material médico que se puede filtrar para ofrecer un producto de “hijo lo más perfecto posible”.

Igualmente es, un eugenismo, en el que se confunde el deseo del hijo con el derecho al hijo sano, cultivando contemporáneamente la titánica ilusión de poder eliminar todo dolor y sufrimiento humano.

En la eugenesia la clave está en la mala comprensión delo valor de la vida humana, desde el momento del inquietante intento de hacer coincidir los límites de lo humano con los muchos más restringidos de la biológico, promoviendo una “utopía sanitaria” que produce aberrantes discriminaciones entre los seres humanos. Es decir, con la selección genética pre-implantación el inicio de la vida se transforma de misterio que acoger y aceptar, a la sencilla hipótesis o proyecto que hay que verificar y, sólo si satisface, realizar.

Así la vida humana en estado embrional es despojada de su dignidad personal para entrar a formar parte del reino de las cosas que se pueden elegir y manipular.

Así los argumentos que continuamente se adoptan para legitimizar a las prácticas eugenésicas parecen nobles (impedir la propagación de enfermedades como fibrosis quísticas, tratar la talasemia, salvar millones de vidas utilizando los embriones descartados para la investigación del alzheimer o del parkinson; pero es imprescindible preguntarse si ¿el sacrificio de minúsculas vidas humanas inocentes, llamadas forzadamente a la existencia para después ser no menos forzadamente eliminadas podrá ser el justo precio que hay que pagar para obtener tales beneficios? o ¿el fin justifica los medios?

El sentido ético común aborrece la eventualidad de una supresión selectiva de las personas sobre base genética o sanitaria recordando no sólo cuanto ocurrió en la Alemania nacional-socialista y, si bien menos debatido, en el ex imperio soviético, sino cuanto sucedió “democráticamente” en el norte de Europa hasta los años setenta o sucede incluso hoy “humanitariamente” a menudo con fondos de la ONU en China y en los países en vías de desarrollo.

Si la selección de los embriones parece menos aberrante, en cambio, es porque no existe una justa y coherente concepción de su dignidad humana.

Decir hoy que el embrión no es uno de nosotros, tanto menos el pre-embrión, o el pre-zigoto equivale a deshacerse, en nombre del progreso científico, de cuanto la ciencia ha avanzado demostrando desde hace años la imposibilidad de identificar un momento en el desarrollo embrional en que el ser en formación no sea una vida humana.

En este punto, es necesario dar un paso adelante superando los límites de la ciencia y entrando en la jurisdicción de la investigación filosófica, que puede autorizadamente responder a la cuestión de si una vida humana puede ser distinta de la vida personal.

De hecho lo que por esencia distingue a un ser humano de cualquier otro ser es su dignidad propia. Algo que subsiste por debajo de todos los aspectos observables del hombre y que tiene que ver con la unión indisoluble de elemento material (cuerpo) y elemento espiritual (alma) de la que ya hablaba Aristóteles.

De ahí que el Catecismo de la Iglesia católica precise que el cuerpo del hombre es precisamente cuerpo humano porque está animado por el alma espiritual.


BIBLIOGRAFÍA.

www.aceprensa.com/art.cgi?articulo=1252.
www.arbil.org/(85)cigo.htm
www.congreso.cl
www.filosofia.org/enc/ros/eug.htm
www.es.wikipedia.org/wiki/C%C3%A9rula_madre
www.trdd.org/EUGBR_1S.HTM - 32k.