Cátedra de Filosofía del Derecho

Tuesday, October 10, 2006

FAMILIA HOMOSEXUAL


Camila Kopplin Lanata
Filosofía del Derecho
Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales
Universidad de Concepción


I N T R O D U C C I O N


Desde los albores de la humanidad se tiene constancia e incluso documentos que respaldan la presencia de prácticas homosexuales entre la raza humana.

Se tiene también conciencia, que ellas han existido prácticamente en todas las épocas y civilizaciones, lo que lógicamente ha variado ha sido el grado de aceptación de dichas uniones.

A modo de ejemplo, en la Europa clásica, si bien no existía una institución como el matrimonio para personas del mismo sexo, sí existieron ciertas formas de reconocimiento social y legal para la convivencia voluntaria de estos grupos.

En otras partes, como en Norteamérica, las tribus nativas, reconocían la coexistencia de dos espíritus en una misma persona, lo que conllevaba a que dicha persona, que sería un joven con características propias del sexo femenino, vivía y desarrollaba labores propias de las mujeres, pasando a conformar un tercer sexo, es decir, distinto de un hombre y de una mujer.

En Asia, particularmente en ciertas regiones, las uniones entre hombres jóvenes eran celebradas, funcionando como una especie de tutela entre un hombre mayor y otro mas joven, en que aquel, luego de unos años de convivencia, ayudaría a este a conseguir una esposa y a formar una familia.

Pero en la época feudal esta concepción cambió. Si bien las relaciones maritales entre hombre y mujer eran corteses y más bien amistosas y formales, y las amistades profundas y apasionadas entre personas de un mismo sexo eran comunes e incluso celebradas, aun así el homosexualismo no era aceptado.

Ya en el siglo XIX las uniones sexuales eran delictivas, la homosexualidad era considerada una enfermedad y era condenada por varias religiones.

Con esos ejemplos a través del tiempo queda demostrado que el homosexualismo no es un fenómeno nuevo de nuestro tiempo, si no que ha existido a lo largo de toda la historia humana y aunque ciertos sectores aun opten por condenarlo, no podemos hacernos los ciegos y pretender que no existe o que no necesita una regulación.

Al cambiar los tiempos, el único fenómeno que se ha hecho patente es el reconocimiento libre de muchas personas de su propia orientación sexual y la libertad sexual proclamada de dicho sector debe ser protegida o al menos reconocida por la legislación imperante.

Asimismo, la creciente importancia que han tenido los Derechos Humanos y el avance de las ciencias han dado lugar al reconocimiento de la dignidad de las personas homosexuales.

Este trabajo tiene por objeto dar a conocer los distintos aspectos de la regulación de la convivencia homosexual y las posibilidades en Chile que tienen estas parejas para regular su vida en común y conformar una familia.


C O N C E P T O D E F A M I L I A E N L A

L E G I S L A C I Ó N C H I L E N A


Cabe preguntarse el porque de este análisis dentro del tema elegido para este estudio. Como explicación, podemos dar, que es fundamental comprender el concepto de familia, para saber si una pareja de personas del mismo sexo pueden llegar a conformar una familia a los ojos de la sociedad, y aun mas relevante para este estudio, de la legislación imperante.


Hay que señalar, en primer lugar, que la familia es una institución que antecede al derecho y ha estado presente a través del tiempo en distintas sociedades.

La familia representa una realidad histórica y prejurídica que constituye un reflejo de las particularidades de cada sociedad.

Como primera aproximación al término, podemos señalar que el concepto de familia es relativo y que debido a las distintas realidades, ya sea entre sociedades, como también entre los mismos núcleos que conforman las familias, podemos hacer una primera distinción que ya es prácticamente clásica del término, que es entre familia extensa y familia nuclear. Por otra parte no podemos desconocer la existencia de familias monopaternales.

La familia extensa supone la convivencia de un grupo amplio, compuesto de padre, madre, hijos, abuelos, tíos y otros parientes por consanguinidad o afinidad.

En cambio, la familia nuclear se conforma solo por el padre, la madre y los hijos, es decir, una pareja abandona a sus antiguas respectivas familias, para crear una nueva familia.

Por último, las familias monoparentales, son aquellas conformadas por uno solo de los padres y los hijos. En cuanto al tema en estudio, particularmente esta forma podría tener importancia y relación con el tema que más adelante trataremos, que es la adopción por parte de homosexuales, puesto que es posible la formación de este tipo de familia a partir de la adopción por una persona soltera.

Finalmente no se puede desconocer también la presencia de otro tipo de familia, que sería aquella en que una pareja decide unirse sin tener intención de procrear.

A partir de los conceptos señalados, podríamos definir el término familia, como grupo social unido entre sí por lazos de consanguinidad (ascendente, descendente o colateral), filiación (biológica o adoptiva) o alianza conyugal (incluyendo las uniones consensuales cuando son estables) cuyas relaciones se caracterizan por su intimidad, solidaridad y duración


Formas de constitución de las familias

Tradicionalmente, nuestra sociedad considera que la familia por excelencia es aquella que se funda en el matrimonio.

Sin embargo, es innegable, el que también existen familias fundadas en la sola procreación o simplemente en la convivencia de una pareja, prescindiendo del matrimonio.

Por último y la que más nos interesa para el tema, es que nos es posible advertir la convivencia más o menos permanente entre personas del mismo sexo, las cuales se fundan en la mutua afectividad de estas parejas. Estas realidades generan nuevos escenarios sociales, ya que podrían o no considerarse como uniones de hecho, y queda la duda si podrían o no conformar una unidad susceptible de llamarse familia.

Así podemos ver, que no sólo se distingue entre familias extensas, nucleares y monoparentales, sino también familias matrimoniales y no matrimoniales.

Con todo esto en mente, esperamos haber dado algo de luz acerca al punto que queremos llegar, que es como entiende la legislación chilena a la familia. Y es que el derecho chileno no otorga una definición de este concepto, pero si alude a él en numerosas ocasiones.

La familia en la Constitución

“La familia es el núcleo fundamental de la sociedad”, Art. 1 CPR.

De esta frase, podemos comprender que si bien no existe una definición clara de “familia”, si existe al menos una noción, que al parecer se explica a si misma.

Con ello me refiero, a que si preguntamos a la luz de la Constitución Política de la República “¿qué es familia?”, la respuesta sería, sin falta de cierta lógica, “familia es el núcleo fundamental de la sociedad”.

Como segunda pregunta, podríamos plantearnos si esto resuelve nuestras dudas acerca del concepto. A mi parecer no es suficiente, pero para ahondar en el estudio, seguiremos la corriente a la definición y pasaremos a analizar la respuesta, que nos deja como duda principal, que entendemos por “núcleo fundamental”. Según la Real Academia, estaríamos frente a la “raíz, principio y origen” de la sociedad, la viga que sostiene la misma.

De ello debemos comprender que el concepto constitucional de familia debe comprender a las familias nucleares, extensas y monoparentales, puesto que de lo contrario, estaríamos frente a una discriminación numérica arbitraria.

Pero queda como punto por analizar si la Constitución reconoce que la familia se constituye a partir de ciertas instituciones jurídicas o si también se puede fundar en ciertos hechos.

Podemos señalar que si bien la Constitución no dice mucho al respecto, la nueva Ley de Matrimonio Civil, nos clarifica que el matrimonio es la base principal de la familia, pero ello no quiere decir, que se excluyan las familias que tengan otro origen.

También se reconoce como familia aquella que se forma a partir de la adopción, lo que llama la atención en cuanto a que una persona soltera también puede adoptar, pasando a ser una familia monoparental.

Estos dos casos, en que la familia se forma a través de instituciones jurídicas, se contrapone a los casos en que la familia se funda a partir de hechos, como es la procreación, en que sin dudas, el vínculo entre el hijo y la madre es suficiente para dar a esta relación el rango de familia (monoparental).

Por último, otro hecho que puede o no dar lugar a familia es la convivencia afectiva entre dos personas, dentro de lo que podemos distinguir la convivencia heterosexual y la convivencia homosexual.

La primera de ellas ya no presenta complicaciones, puesto que es aceptado comúnmente el que el concepto de familia es amplio y reconoce como una familia normal a aquella que se origina por la convivencia entre un hombre y una mujer y los hijos de dicha unión.

No es el caso de las uniones entre personas del mismo sexo. Aquí la discusión no está zanjada ni existen posiciones claras respecto al tema. No esta claro si ellas son capaces de constituir jurídicamente una familia, ni si ellas quedarían comprendidas en la noción constitucional.


Para cerrar este epígrafe cabe preguntarse el por qué de la importancia de saber si un determinado grupo es o no reconocido como familia. La importancia radica particularmente para saber que normas cobijan a este grupo y si son aplicables o no los derechos, deberes y garantías constitucionales y legales que amparan a la familia como núcleo fundamental de la sociedad.

M A T R I M O N I O H O M O S E X U A L


Habiendo ya visto la importancia del matrimonio al momento de formar una familia, no queda menos que preguntarse si, al ser el matrimonio una institución que conlleva a la formación de la familia, podría admitirse un matrimonio entre personas de un mismo sexo.

No sólo la regulación de las uniones homosexuales tiene importancia para el tema de la formación de la familia, sino que también tiene, naturalmente, incidencia en cuanto a la regulación del régimen patrimonial al que eventualmente puedan quedar sujetas personas convivientes del mismo sexo

El matrimonio entre personas del mismo sexo (también llamado matrimonio homosexual o matrimonio gay) es el reconocimiento social, cultural y jurídico que regula la relación y convivencia de dos personas del mismo sexo, con iguales requisitos y efectos que los existentes para los matrimonios entre personas de distinto sexo.

El matrimonio entre personas del mismo sexo, en los países en que ha sido aprobando hasta ahora, ha sido establecido legalmente mediante la extensión de la institución ya existente del matrimonio a aquellos formados por personas del mismo sexo. Se mantiene la naturaleza, requisitos y efectos que el ordenamiento jurídico venía reconociendo previamente a los matrimonios.

Pero además del matrimonio existen otras formas de unión que contemplan la convivencia entre personas del mismo sexo. Una es la unión civil, que si bien no se equipara totalmente al matrimonio sí otorga muchos de los derechos y atribuciones que este supone. Otra es la simple convivencia de una pareja del mismo sexo, aun en países donde esta práctica es condenada, en que ambas personas se reconocen derechos y obligaciones, por su mutuo acuerdo y con la misma convicción.

Matrimonio homosexual en derecho comparado

"El matrimonio es una institución social vital. El compromiso exclusivo recíproco alimenta el amor y el mutuo respaldo y contribuye a la estabilidad social. Para aquellos que eligen casarse y para sus hijos, el matrimonio les proporciona abundantes beneficios financieros sociales y legales. A cambio, les impone obligaciones financieras, sociales y legales. La cuestión que se nos plantea es si, de acuerdo a la constitución de Massachussets, el Estado puede negar la protección, los beneficios y las obligaciones que implica un matrimonio civil a dos personas del mismo sexo. Hemos concluido que no puede.”

Con esta explicación la Presidenta de la Corte de Massachussets explicó el fallo de la Corte, por el cual se reconoció el matrimonio homosexual en dicho estado.

Así como hace muchos años, la mujer debió luchar por su reconocimiento como ciudadana de primera clase, con los mismos derechos y obligaciones de los hombres, hoy en día la lucha de las parejas homosexuales va ganado terreno cada vez más.

Distintos países del mundo han hecho reconocimiento de los derechos de los homosexuales para ceñirse a las mismas normas que el resto de las personas.

El matrimonio entre personas del mismo sexo otorga a los cónyuges, y a las familias que éstos forman, la igualdad plena de derechos y obligaciones a las que emanan del matrimonio convencional o entre personas de distinto, sexo con el objeto de permitir la constitución de uniones y familias homoparentales estables, y de eliminar toda forma de discriminación y prejuicio hacia los homosexuales.

Argumentos en pro y en contra de estas uniones no faltan. Quienes se encuentran en contra, señalan que el matrimonio entre hombre y mujer tiene como principal objeto la procreación, por lo cual no ven cual sería el sentido de ampliarlo a homosexuales. Quienes se encuentran a favor, argumentan por su parte, que los motivos que unen a estas parejas son idénticos a los que unen a una pareja heterosexual, esto es, un plan de vida común, respeto mutuo, convivencia, y por supuesto, protección económica mutua.
En cuanto al derecho comparado, existen países que han reconocido las uniones homosexuales, ya sea a través del matrimonio o de uniones civiles.

Nacionalmente, han reconocido el matrimonio homosexual los Países Bajos (2001), Bélgica (2003), España (2005) y Canadá (2005).

En España, desde la aprobación de la ley se han celebrado ya más de 1.500 matrimonios entre homosexuales.

También ha sido reconocido en algunos estados de Estados Unidos, como Massachussets (2004).

Próximamente se sumará a estos países Sudáfrica y posiblemente Francia, Australia, Rumania, Suecia, Irlanda y Reino Unido.

Por otra parte, en cuanto a uniones civiles, la primera fue la Ley de Dinamarca de 1989, recogida posteriormente en Noruega, Suecia, Islandia, Groenlandia, Finlandia, Francia, Alemania, Hungría, Portugal y Bélgica.

Interesante es el caso particular de California, que en el año 2005 aprobó una ley de matrimonio homosexual, que fue vetada por el alcalde Arnold Schwarzenegger con el argumento de que los electores de California aprobaron, en un referéndum celebrado en el año 2000, la definición del matrimonio como la unión de un varón y una mujer.

En cuanto a Estados Unidos, en general, los distintos estados han presentado posiciones discrepantes en cuanto al tema. El Presidente George Bush, se ha pronunciado en contra, defendiendo la santidad del matrimonio y propiciando una idea para reformar la Constitución norteamericana e impedir los matrimonios de personas del mismo sexo.

En el siguiente mapa podemos ver la situación de las parejas homosexuales en el mundo, lo que da una idea más clara de cual es la posición internacional respecto al tema.

El matrimonio homosexual en el ordenamiento jurídico chileno

Para el Art. 102 del Código Civil, el matrimonio es un contrato solemne por el cual un hombre y una mujer se unen actual e indisolublemente por toda la vida, con el fin de vivir juntos, de procrear y de auxiliarse mutuamente.

En este artículo, en relación con el Art. 1681 CC, se fundamentan los autores para señalar que el matrimonio entre homosexuales es contrario a derecho, y de realizarse sería judicialmente nulo. Ello porque el sexo es elemento de esencia del contrato de matrimonio según el Art.102, y según el Art. 1681 es nulo todo acto o contrato a que falta algún requisito prescrito por la ley para el valor del mismo.

Al tratarse de un contrato solemne, el contrato de matrimonio está sujeto a la observancia de ciertas formalidades especiales, sin las cuales no produce efecto civil. La prueba del matrimonio de acuerdo a lo dicho, es la copia autorizada del acta de matrimonio levantada por el Oficial Civil o por el certificado emitido por el Servicio del Registro Civil.

Por ello queda cerrada la puerta para celebrar matrimonios homosexuales de esta forma, ya que estos serían nulos (pero no inexistentes como un sector doctrinario alega)

Pero sí quedan abiertos otros medios, por ejemplo, al amparo de la nueva ley de matrimonio civil, se admite la celebración de matrimonios por entidades religiosas que gocen de personalidad jurídica de derecho público pasando a ser plenamente válido si el acta de matrimonio se presenta ante cualquier Oficial de Registro Civil en el plazo de 30 días de celebrado el matrimonio. De esta manera, una pareja gay, que goce de buena relación con un ministro religioso, teóricamente podría celebrar su matrimonio por esta vía, aunque más tarde se presenten conflictos para la inscripción del matrimonio.

Otra forma, sería a través de la celebración irregular del matrimonio por una magistratura incompetente, situación que tiene como precedente el matrimonio de Juan Agustín Palazuelos en 1872.

Pero hay que analizar el por qué de la definición del Art. 102. Naturalmente a la época de dictación del Código Civil chileno (1855), en que era patente la unión entre el Estado y la Iglesia, no podía concebirse el matrimonio que no fuera entre hombre y mujer. Asimismo, las relaciones homosexuales eran constitutivas de delito. Pero estos supuestos jurídicos y sociales, que eliminaban la posibilidad de celebrar matrimonios homosexuales, han ido desapareciendo. Si bien, el Art. 102 presenta un ideal de la unión matrimonial, no se entiende el por qué las personas que no se adaptan a ese patrón ideal no pueden ejercer su libertad individual y tener la opción de decidir libre e individualmente que quieren hacer con sus vidas. Si debiese ajustarse la realidad a la norma, todos los matrimonios deberían necesariamente procrear, o estarían obligados a la convivencia por todas sus vidas, o al auxilio mutuo, de lo contrario serían nulos.

Como vemos en la realidad, los presupuesto del Art. 102 no necesariamente se cumplen en el 100% de los casos y los matrimonios a que se refieren siguen siendo validos.

Ahondando más en el tema, si el Art. 102 rigiese de manera absoluta, y la procreación, fuese el fin principal del matrimonio, como ciertos sectores afirman, se estaría estableciendo una prohibición velada de contraer matrimonio a aquellas parejas que no deseen hijos, o estén concientes de su incapacidad para procrear o sean demasiado mayores para hacerlo. No podemos evitar ver la discriminación de que serían objeto estas personas.

Otro argumento que podemos dar es el Art. 1 de la Constitución, que establece:

“Las personas nacen libres e iguales en dignidad y derechos. La familia es el núcleo fundamental de la sociedad. El Estado reconoce y ampara a los grupos intermedios a través de los cuales se organiza y estructura la sociedad y les garantiza la adecuada autonomía para cumplir sus propios fines específicos. El Estado está al servicio de la persona humana y su finalidad es promover el bien común, para lo cual debe contribuir a crear las condiciones sociales que permitan a todos y a cada uno de los integrantes de la comunidad nacional su mayor realización espiritual y material posible, con pleno respeto a los derechos y garantías que esta Constitución establece. Es deber del Estado resguardar la seguridad nacional, dar protección a la población y a la familia, propender al fortalecimiento de ésta, promover la integración armónica de todos los sectores de la Nación y asegurar el derecho de las personas a participar con igualdad de oportunidades en la vida nacional”

Las secciones destacadas, sirven de fundamento para avalar el matrimonio homosexual, o al menos una forma de unión civil.

Por otra parte, el Art. 5 del mismo texto establece que “El ejercicio de la soberanía reconoce como limitación el respeto a los derechos esenciales que emanan de la naturaleza humana. Es deber de los órganos del Estado respetar y promover tales derechos, garantizados por esta Constitución, así como por los tratados internacionales ratificados por Chile y que se encuentren vigentes”.

De estos dos artículos se desprende que es deber del Estado adecuar las normas legales a los preceptos sobre derechos humanos. El Sistema de Derechos Humanos, a su vez, se fundamenta en el valor del ser humano, sin distinciones de sexo, se construye en base a la fe en el ser humano y su libertad, lo que incluye, lógicamente a su libertad sexual.


En cuanto a la unión civil en Chile, el Movimiento de Integración y Liberación Homosexual (MOVILH), presento en julio del 2003 el Proyecto de Ley de Fomento de la no Discriminación y Contrato de Unión Civil entre Personas del Mismo Sexo" con el respaldo de parlamentarios de diversas tendencias políticas. María Antonieta Saa, Gabriel Ascencio y Fulvio Rossi fueron los primeros que respaldaron tal moción. A ellos se sumaron posteriormente, los diputados Enrique Acorssi, Víctor Barrueto, Antonio Leal, Patricio Hales, Ximena Vidal, Carolina Tohá y Osvaldo Palma.

El proyecto contemplaba principalmente los siguientes aspectos:

Las autoridades no podrán utilizar la orientación sexual de quienes contraigan la unión como una excusa para inhabilitar a una madre o un padre de cuidar o visitar a sus hijos. Es importante aclarar, sin embargo, que el proyecto no habilita la adopción de hijos a la pareja homosexual.
El hecho de que cualquier autoridad deniegue o dificulte la aplicación de la ley, se considera circunstancia agravante.
La Ley produce en Chile los mismos efectos para quienes han contraído una unión similar en el extranjero, pero no habilita a obtener la nacionalidad chilena, ni tampoco a reconocer matrimonios entre personas del mismo sexo celebrados en otros países.
Durante o después de la celebración del contrato la pareja decidirá libremente el régimen patrimonial al cual se acogerá. En caso contrario, cualquier bien adquirido tras la unión se considerará de propiedad conjunta.
Las partes están obligadas a auxiliarse mutuamente por necesidad. En caso de abandono sin causa justificada y si se encontrara una de las partes en situación de necesidad, la otra está obligada a entregar pensión alimenticia
Para las parejas unidas por el contrato civil, es aplicable la ley de violencia intrafamiliar, en cuanto a sus procedimientos y sanciones.
El sobreviviente de la pareja tiene derecho a ser beneficiado con una indemnización por cualquier daño moral o delictivo padecido por la parte fallecida
En caso de incapacidad de un miembro de la pareja para administrar sus bienes, la otra tiene el derecho preferente, seguido luego por los parientes consanguíneos, siempre y cuando esos no hubieran incurrido en prácticas discriminatorias
En caso de disolución de la unión, los bienes se liquidarán de acuerdo a lo establecido en la escritura pública de celebración.
El sobreviviente tiene derecho preferente por sobre los bienes; como la vivienda y sus equipamiento; y adquiere la condición de heredero en igualdad de condiciones con los hijos del fallecido en caso que los hubiere. En caso contrario la pareja tendrá prioridad sobre cualquier otro pariente.
Si los familiares piden modificar el testamento del fallecido, el juez deberá investigar si los parientes han incurrido en prácticas discriminatorias antes de emitir cualquier fallo.
Lamentablemente, legislativamente, no se han presentado mayores avances respecto al proyecto desde que estaba en primer trámite, en espera del primer informe de la Comisión de Familia.


A D O P C I Ó N P O R P A R T E D E H O M O S E X U A L E S

Se plantea como problema fundamental, quizás aún más importante que el tema de las uniones homosexuales, el asunto de la posibilidad de estas parejas de adoptar menores.

Cabe plantearse si es efectivo que los niños que vivan bajo el cuidado de una pareja homosexual, serán perturbados en su desarrollo o en su futuro.

Existe gran cantidad de material, científico como no científico que abala y/o rechaza esta situación. Dentro de este material se destaca una investigación realizada entre los años 2001 y 2002 en España, que evaluó el desarrollo infantil y adolescente en familias fundadas por personas del mismo sexo, arrojando como conclusión que estos niños no se diferenciaron con otros (niños en familias heterosexuales),en sus hábitos, costumbres, autoestima, etc. Lo que sí se mostraron mas flexibles en los temas de roles; que es lo propio de cada sexo.

En una investigación anterior sobre paternidad gay en 1992, Charlotte Patterson psicóloga de la Universidad de Virginia, concluyó que estos niños estaban bien ajustados tanto psicológicamente como Pedagógicamente en comparación con aquellos niños producto de uniones heterosexuales
Sin embargo, un estudio publicado el 2001 arrojó conclusiones opuestas. La American Sociological Review, reexaminó 21 estudios psicológicos, encontrando que los niños criados en parejas lesbianas eran mas proclives a tener experiencias homosexuales, menos proclive a adherirse a los papeles culturalmente aceptados de género (varones más afeminados y mujeres más masculinizadas), y que existía mayor temor por parte de los infantes a manifestar su heterosexualidad a padres homosexuales, entre otras.
En el último tiempo este tema se ha transformado en una cuestión de debate llegando a niveles gubernamentales. Opiniones tanto de Primer Ministro Británico Tony Blair(2002) como también del Jefe de Estado Español José Luis Rodríguez Zapateros (2004) han comenzado a considerar la adopción en familias homosexuales, como una alternativa cierta y viable para reducir del número de huérfanos sin hogar en esos países.

Cabe destacar, en cuanto a este punto, que en los casos mencionados, las leyes que permiten ya sea el matrimonio o las uniones civiles homosexuales, por lo general, no aceptan la adopción por parte de estas parejas.

Como ejemplo podemos señalar los Países Bajos, en que a pesar que se equiparan plenamente los efectos del matrimonio heterosexual y homosexual, en cuanto a la adopción se presenta una restricción, que es que si una lesbiana casada tiene un hijo, su esposa no será considerada madre del menor; mientras no lo adopte, a los efectos legales será considerada madrastra; sin embargo, tras la adopción, se convertirá en su (segunda) madre. Otro ejemplo es Bélgica, en que no se permite la adopción por parejas homosexuales.

Sin embargo, en España, sí se acepta la adopción por parte de homosexuales. El primer caso de adopción de un menor por parte de una pareja homosexual se acaba de llevar a cabo, el 29 de septiembre del presente año, en que la consejera de Bienestar y Familia de la Generalitat, Carme Figueras, anunció que una pareja de hombres homosexuales de Barcelona culminó el proceso de adopción.
A la luz de los antecedentes resulta inevitable preguntarnos ¿Es posible la adopción por parte de una familia homoparental en Chile?, ¿Cuál es la posición de los homosexuales en Chile al respecto?
De acuerdo con la Ley de Adopción, solteros y solteras pueden adoptar y convertirse en padres totales del punto de vista legal. Los requisitos que se deben cumplir para ello son los mismos de todos los adoptantes: ser chileno residente en el país, evaluado como física, mental, sicológica, moral y materialmente idóneo. Debe tener entre veinticinco y sesenta años y guardar con respecto del menor una diferencia de veinte años.

De este punto de vista, nada impediría dar en adopción un menor a una persona homosexual.

Aún así el MOVILH, como ya vimos, en su proyecto, no habilita la adopción de hijos por parte de una pareja homosexual.

Ello porque la comunidad homosexual tiene conciencia de que la situación política, jurídica y social de nuestro país no es la adecuada para la adopción de un hijo por parte de parejas homosexuales.

C O N C L U S I O N E S

Luego de la investigación llevada a cabo para realizar este trabajo, mi manera de ver las cosas se ha mantenido y reafirmado.

En todos los tratados como también en la Declaración de Derechos Humanos, se consagran como principios rectores, la libertad, la igualdad de las personas, la no discriminación.

Las preferencias sexuales de una persona no pueden considerarse motivo suficiente para marginarla. La sexualidad de una persona es solo un aspecto de lo que ella es.

Todas las personas nacen libres e iguales. Si nuestra Constitución lo dice, debería respetarlo. Si una persona decide unirse por toda su vida a otra, debe respetarse su derecho a elegir quien será esa otra persona.

La homosexualidad no es una enfermedad, ni mucho menos, es contagiosa. No podemos desconocer su existencia en nuestra sociedad, ni el derecho de los homosexuales a aceptar su sexualidad y a no temer el manifestarla.

Una familia no sólo existe por la relación sanguínea entre dos individuos. También existe por la voluntad de esas personas. Y si bien, no es posible para dos homosexuales procrear entre ellos, ellos si pueden decidir el formar una familia, y no es derecho de nadie el restringir esta posibilidad.

Por último, queda decir que una pareja homosexual tiene los mismos deseos y necesidades que una heterosexual, por lo tanto, también deberían ser comprendidos en los derechos y deberes constitucionales y también deberían ser protegidos, ya que como anteriormente dijimos, todos los hombres nacen libres e iguales en dignidad y derechos.

B I B L I O G R A F I A


NUEVO DERECHO MATRIMONIAL CHILENO, Javier Barrientos Grandón y Aranzazu Novales Alquézar, 2005 Lexis Nexis


EL MATRIMONIO DE PERSONAS DEL MISMO SEXO EN EL ORDENAMIENTO JURIDICO CHILENO, Gonzalo Villar Bordones, Revista de Derecho y Jurisprudencia, 293 Noviembre 2004

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