Cátedra de Filosofía del Derecho

Tuesday, October 10, 2006

LA SANA CRÍTICA




Edson Araneda Araneda
Filosofía del Derecho
Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales
Universidad de Concepción


INTRODUCCIÓN


Por medio del presente trabajo me he propuesto, analizar de que manera la “sana crítica”, consagrada positivamente en nuestro ordenamiento jurídico, permite plasmar el tópico ius filosófico de la justicia, por medio de la búsqueda de la verdad, es decir, si a través de este sistema de valoración probatorio, se pueden obtener en definitiva, decisiones más justas.

Ahora, inevitablemente, cuando hablamos de sana critica, por lo menos en derecho, lo asociamos inmediatamente, a los sistemas de valoración de la prueba, indistintamente del campo del derecho en que nos encontremos.

Por lo que, este trabajo lo enfocaré, considerando a la sana critica, como uno más de los sistemas de valoración de la prueba rendida, teniendo en cuenta que este sistema de valoración , ofrece una mayor discresionalidad al sentenciador, quien de todos modos, debe apegarse a ciertos parámetros, como son: un razonamiento lógico, las máximas de la experiencia y los conocimientos científicamente afianzados. Y de esta manera, buscar hacer justicia, en su sentido más natural y obvio, por medio de la equidad.-


ORIGEN DEL TÉRMINO

El concepto de reglas de la sana crítica, lo encontramos por primera vez, en la historia del Derecho Procesal, en España, en el Reglamento de lo Contencioso ante el Consejo de Estado Español, de 1.846.

Y esta expresión se consagraba en los artículos 147 y 148, del reglamento antes mencionado, para limitar la apreciación de la prueba testimonial, por parte de los jueces, en ausencia de texto legal expreso, ya que en esa oportunidad se estimó peligroso no establecer un límite, a la libertad del juez para apreciar esta prueba

Sartorino (jurista italiano), sostiene que esta expresión tendría su antecedente, en la Ley del Cantón de Ginebra (Suiza), de 1819. Pero esta expresión es de origen netamente español, así se puede desprender de estudios realizados por autores como Don Niceto Alcalá Zamora, ver articulo “aciertos terminológicos e institucionales del derecho procesal hispano”, revista de la Escuela Nacional de Jurisprudencia, de México Junio de 1.948, Pág. 90..

Concepto que se desarrollo con más fuerza, a partir de 1.855, con la interpretación que hiciere el Tribunal Supremo Español, de esta expresión contenida en el “Código de Enjuiciamiento Criminal Español de 1855”

Y son juristas como Gorphe (francés) y Couture (uruguayo), quienes postulan y desarrollan este sistema de valoración de la prueba, durante los años 1.950 y 1.960, como una tercera opción frente al sistema de la prueba legal o tasada y el sistema de la libre apreciación por parte del sentenciador.


CÓMO HA SIDO ENTENDIDA LA ACEPCIÒN

En la doctrina comparada, quien primero desarrollo este concepto, fue Eduardo Couture, quien nos dice que: “las reglas de la sana critica, son reglas del correcto entendimiento humano, contingentes y variables con relación a la experiencia del tiempo y del lugar; pero estables y permanentes en cuanto a los principios lógicos en que debe apoyarse la sentencia”. Ver “Estudios de Derecho Procesal Civil”, tomo I, Pág. 319-320, de Eduardo Couture. Ediciones Ediar S.A., Buenos Aires, Argentina; tercera edición póstuma, de 1958.

De este concepto, Couture señala que se compone de dos elementos, que son a saber:

1.- El razonamiento probatorio lógico, o elemento lógico. El que se expresa de la siguiente forma, el juzgador cuando recepciona las pruebas, al poner en aplicación los principios que deben informar la apreciación de los medios de prueba rendidos, se va formando un razonamiento, respecto del acontecer de los hechos, que son los puntos de prueba

Y ello lo consigue a través de un proceso deductivo o inductivo, a partir de una hipótesis, en la que se centra su análisis para llegar a una síntesis, previa demostración de los hechos o puntos de prueba, sobre que versa la prueba rendida.


2.- Las máximas de la experiencia. Un concepto de ellas, es el de Stein (jurista alemán), que las conceptualiza como: “ Las definiciones o juicios hipotéticos de contenido general, independientes del caso concreto a decidir en el proceso y de sus circunstancias singulares, adquiridas mediante la experiencia, pero autónomas respecto de los casos singulares de cuya observación se infieren y fuera de los cuales presentan valor para otros casos”. Ver “La prueba civil” de Francisco Carnelitti. Ediciones Arayù, Buenos Aires, Argentina; nota 109, Pág. 67, de 1.955.

Según Couture, podríamos entenderlas como aquellos principios generales que el juez deduce de su experiencia práctica de la vida, o sea, por su relación constante con el mundo exterior, formado por las cosas y los hombres que lo rodean. Por medio de ellas puede a partir de un hecho conocido, inferir otros hechos desconocidos; o bien, a partir de hechos particulares podrá sacar conclusiones generales.


La relación entre ambos elementos se traduce en que el juez, a través de las máximas de la experiencia, podrá determinar la precisión de las proposiciones formuladas por las partes, respondiendo de una manera más exacta a la realidad de los hechos, y establecer entre ellos en base a los principios de la lógica, una hilaciòn coherente, para que su apreciación tenga mayores posibilidades, de ser más justa.

Luego, este sistema, le permite al sentenciador una “libertad conducida”, ya que el legislador determina ciertos elementos objetivos invariables, tanto para el sentenciador como para el interprete, elementos que todos podemos distinguir fácilmente, y que no dependen de la sola voluntad de quien juzga o interpreta.

Todo lo antes dicho, teniendo presente además, el control y deber de los jueces, de motivar sus fallos y fundarlos debidamente, teniendo en cuenta que todos los antecedentes de su convicción, obran en el proceso.-

Para el español Jaime Guasp, desde un punto de vista más bien descriptivo, nos dice que: “Se trata de criterios normativos ( reglas pero no jurídicas),que sirven al hombre normal, en una actitud prudente y objetiva (sana), para emitir un juicio de valor ( estimar, apreciar; critica), a cerca de una cierta realidad”. Ver “Comentarios a la ley de Enjuiciamiento Civil Española”, Aguilar Ediciones, tomo II, Pág. 674, de 1.961.-


Entre nosotros, la Señora Tita Aranguìz, profesora de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile, define a la sana crítica, teniendo en cuenta sus características, como: “El sistema valórico de prueba que debe expresar las razones jurídicas y las simplemente lógicas, científicas, técnicas o de experiencia, tomar en consideración la multiplicidad, gravedad, precisión, concordancia y conexión de las pruebas o antecedentes del proceso que utilice el juez”. Ver Revista Laboral Chilena, Febrero-Marzo del 2.002, nº 104, pág. 77.-

Jurisprudencialmente, nuestros tribunales, también se han pronunciado al respecto, así, la Corte de Apelaciones de San Miguel, en sentencia de 21 de Agosto de 1.996, fallando un recurso de Apelación, en materia laboral, considerando 6°, señala : Que, en esta clase de juicios la prueba debe apreciarse de acuerdo a las reglas de la sana crítica, lo que supone, de acuerdo una sentencia de esta Corte ( de fecha 26.10.91, gaceta jurídica n°136, pág. 108), “Una demostración y exteriorización por parte del tribunal en las respectivas consideraciones, de los motivos de su convicción, en términos que sea posible fiscalizar todo el proceso intelectual, crítico y analítico en cuya virtud tiene por establecidas las premisas de hecho en que se apoya la decisión jurisdiccional”.

La idea según este tribunal, es que en el caso particular, los razonamientos que integran la parte considerativa de un fallo impugnado, exterioricen un acabado y fundado proceso lógico de ponderación de los elementos de juicio que sustentan la decisión final. La que en consecuencia, guarda coherencia con el mérito de autos. Ver Gaceta Jurídica, n° 194 de Agosto de 1.996, pág 119. Editorial Juridica Conosur Ltda..

Así mismo, la Exma. Corte Suprema, en sentencia de 24 de Julio de 1.996, fallando un recurso de Casación en el fondo, en materia civil, considerando n° 13, nos dice que : “la sana crítica, implica un proceso interno y subjetivo del que analiza una opinión expuesta por otro, o sea, es una materia esencialmente de apreciación y , por lo mismo, de hechos cuya estimación corresponde privativamente a los jueces del fondo”.

De lo concluye, que la sana crítica, en definitiva nos conduce al descubrimiento de la verdad, por los medios que aconseja la recta razón (tener presente un razonamiento lógico, de cómo ocurrieron los hechos, en la realidad), y el criterio racional puesto en juicio ( esto es, lo que le indiquen las máximas de la experiencia, al sentenciador, en el caso particular). Ya que estas normas usualmente no estarán contenidas en los códigos: agregando además, que gramaticalmente, la acepción se puede entender como:”el analizar sinceramente y sin malicia las opiniones acerca de cualquier asunto”.-

CONSAGRACIÓN POSITIVA EN NUESTRO ORDENAMIENTO JURÍDICO

La “sana critica”, aparece en nuestra legislación, como un sistema moderno de apreciación de la prueba, recién en 1986, como un fenómeno bastante novedoso en nuestra legislación, aplicada inicialmente sólo en materia laboral, complementada con una serie de presunciones legales, así se desprendía de artículo n° 40, de la ley n° 18.510, sobre procedimientos laborales. Para quedar finalmente consagrado en los términos que la conocemos hoy, en el artículo n° 455 y 456, del Código del Trabajo (ley n° 19.250, de 1.993).

Luego, en Julio de 2.001, se dictó la ley n° 19.741, que vino a consagrar la sana crítica, en materia de Abandono de Familia y pago de Pensiones Alimenticias, texto legal que modificó el artículo 1° inc. 2°, el cual en su actual redacción dispone que:” la prueba será apreciada según las reglas de la sana critica”.

A continuación, en Abril de 2.003, se promulgó la ley n° 19.866, la que en materia de juicios de arrendamiento de predios urbanos, suprimió la apreciación de la prueba en conciencia, por la sana crítica, así se desprende del actual artículo n° 8 n°7 de la ley n°18.101.

Con posterioridad, en Agosto de 2.004, se publicó la ley n° 19.968, sobre Tribunales de Familia, la que en su artículo n° 32, dispone expresamente que los jueces apreciarán la prueba de acuerdo a las reglas de la sana crítica. En consecuencia, no podrán contradecir los principios de la lógica, las máximas de la experiencia y los conocimientos científicamente afianzados.

También podemos mencionar la Ley de Quiebras, la que en su artículo n°185 , en materia de convenios judiciales, dispone que los tribunales arbitrales, ” n°2 apreciarán la prueba de acuerdo con las normas de la sana crítica, y deberán consignar en la respectiva resolución los fundamentos de dicha apreciación”.

Incluso, en el Código Procesal Penal, el artículo n° 297, establece un sistema que se asemeja bastante a la sana crítica, a saber, dispone :” Valoración de la prueba. Los tribunales apreciarán la prueba con libertad, pero no podrán contradecir los principios de la lógica, las máximas de la experiencia y los conocimientos científicamente afianzados.” Disposición de la cual podemos desprender con nitidez, los elementos básicos de la sana critica, o si se quiere, los límites del sentenciador, al momento de resolver un caso concreto.


TENDENCIA ACTUAL

Teniendo en cuenta, las ventajas de este sistema de apreciación de la prueba, dentro de las cuales podemos mencionar:

a).- Que es un sistema intermedio, entre el sistema de la prueba reglada, legal o tasada y el sistema de la libre apreciación, caracterizandose éste por ser un sistema científico-racional.

b).- Es un sistema que se plasma en normas, que tienen la suficiente flexibilidad, para bastarse así mismo, sin requerir de una reglamentación minuciosa. Y así, hacer coincidir lo resuelto con criterios de justicia, lo más cercanos a la verdad material.


c).- Es un sistema integral, que ofrece el máximo de garantías, puesto que confía en la discrecionalidad de los jueces, permitiendo a estos considerar todos los antecedentes que consten en el proceso, y que les permitan formar su convicción.

Analizadas esencialmente las ventajas de este sistema, resulta evidente comprender la tendencia actual, de ir abandonando gradualmente sistemas reglados, muy estrictos por lo demás, por otros que permitan mayor flexibilidad al juez, para resolver un caso concreto.

Además, teniendo en cuenta la consagración positiva que se ha ido desarrollando progresivamente en nuestro derecho positivo, resulta evidente que este sistema haya ido ganando terreno, a partir de 1986, fecha en que hace su aparición, en materia laboral, para transformarse lentamente en una real alternativa, en cuanto a las posibilidades de los jueces para resolver un caso particular, lo que queda de manifiesto ya que hoy en día se pueden apreciar diversos textos legales que lo reconocen y consagran; aun cuando si bien no sujeta al juez a un sistema rigurozo, como contrapartida le impone ciertos límites fáciles de reconocer, tanto por el sentenciador, como por quienes acuden ante los tribunales de justicia.


PROBLEMA IUS FILOSÓFICO

Resulta evidente, la necesidad de poder conciliar un sistema de valoración de la prueba rendida, con uno de los tópicos más recurrentes de la filosofía del derecho , cual es la justicia, en este caso particular, por medio de la búsqueda de la verdad, en especial la verdad material.

Es justamente esta preocupación la que inspira este sistema , y ello lo podemos inferir de los términos en que esta consagrada la sana crítica, ya que si bien se le reconoce la posibilidad al juez de obrar conforme al principio del libre albedrío, lo que le garantiza al sentenciador una gran discresionalidad, no es absoluta, ya que debe tener presente una serie de límites, que en algunos casos particulares, se encuentran expresamente consagrados en el texto legal. A saber, en la doctrina nacional, existe unanimidad de que estos elementos, principios o límites, son: los principios de la lógica, que se plasman en el razonamiento de cómo acontecieron los hechos, que el juez irá desarrollando, a medida que se van rindiendo las pruebas; las máximas de la experiencia, que se manifestarán en lo criterioso del sentenciador, producto de su interacción con el medio, la naturaleza y los hombres; y finalmente, los conocimientos científicamente afianzados, producto de su real entendimiento y formación intelectual, a lo largo de su vida profesional.

Estos límites son importantes por que nos permiten evitar que el fallador caiga en arbitrariedades, pudiendo perfectamente ser sus resoluciones susceptibles de ser casadas, de llegar a comprobarse que no se ha sujetado a estos límites o principios; de modo que, se puede cuidar de mejor forma la posibilidad cierta de buscar como último fin, la verdad material, sin tener que conformarse con una verdad a medias, que en definitiva es la verdad del proceso, que se consagra en la resolución del tribunal.

De modo que, resulta interesante el planteamiento y desarrollo de este problema, sobre todo desde el punto de vista valórico, ya que debe ser una preocupación constante el tener como norte la consecución de la justicia como valor, puesto que de ella se pueden derivar importantes consecuencias como la consecución de una certeza jurídica “permanente”, o bien, la paz social entre las personas, puesto que si los justiciados adquieren también la convicción de que la resolución del problema es justa o ecuánime, se podrá lograr una resolución cabal y definitiva, que trascenderá al método, que en este caso particular, es el proceso y en especial, la valoración o apreciación de la prueba, en el caso concreto.
9.-

CONCLUSIÓN


De lo desarrollado en este trabajo, he podido concluir, que la sana crítica, como un sistema de valoración de la prueba rendida, se ha transformado en nuestros tiempos, en una alternativa real de solución cabal y definitiva, de los conflictos entre particulares, consiguiendo una decisión más justa y acorde con la verdad analizando todas las circunstancias de la prueba rendida, que permitan al juzgador lograr un convencimiento íntimo de justicia, sin estar obligado a realizar una ponderación prueba a prueba.


BIBLIOGRAFÍA

1.- Aranguíz Zuñiga, Tita. Revista Laboral Chilena, n° 104, de Febrero-Marzo de
2.002, pág. 77-80.-

2.- González Saavedra, Miguel. Gaceta Jurídica de Chile, n° 132, de Junio de 1.991,
pág. 21-25.-

3.- Lopéz Díaz, Carlos. Gaceta Jurídica de Chile, n° 294, de Diciembre de 2.004, pág. 22-27.-

4.- Magnasco Tassara, Mirella. “La apreciación de la prueba en conciencia y según
las reglas de la sana crítica”, Memoria de Prueba. Escuela de Derecho, de la Universidad Católica de Valparaíso, Chile. De 1.965.-

5.- Salas Vivaldi, Julio. Revista de Derecho de la Universidad de Concepción, n° 193, Año 61, de Enero-Junio de 1.993, pág. 117-126.-